Si mañana te tomás una semana, ¿cuántas cosas se frenan? Empezá por saber cuáles.
Si mañana te tomás una semana, ¿cuántas cosas se frenan?
Presupuestar, decidir qué se hace primero, saber a quién hay que cobrarle. Si todo eso vive en tu cabeza, el negocio no crece: te sigue a vos.
¿Sabés hoy cuánto ganaste, cuánto te deben y qué está atrasado?
Hoy. No al cierre del mes, no cuando lo arme el contador. Sin abrir cuatro planillas ni preguntarle a nadie.
¿Cuántas horas por semana se van cargando lo mismo dos veces?
El remito pasa a la planilla, la planilla al presupuesto, el presupuesto al resumen. Cada salto es tiempo, y es un error esperando.
¿Dónde está el pedido de González?
En un WhatsApp, en un papel del mostrador, en la cabeza de alguien que hoy no vino. Buscar no es trabajo, pero se lleva el día.
¿Cuántos presupuestos mandaste que nunca te contestaron?
Y nadie volvió a llamar. Lo que más plata cuesta no es lo que sale mal: es lo que quedó sin preguntar.
¿Reconociste dos o más?
Entonces ya sabés por dónde empezar.
Tres minutos de preguntas y una llamada corta. Sale un mapa de dónde se va el tiempo y dónde se va la plata.
Elegimos uno y te decimos por qué el resto espera. Lo que queda afuera se anota a la vista: no se pierde, espera turno.
A veces es un sistema, a veces es cambiar cómo se hace algo. Sale lo que resuelve, no lo que nos conviene vender.
Este es el tablero de un taller metalúrgico. El tuyo va a decir otras cosas: qué números aparecen arriba y qué columnas tiene la tabla sale del relevamiento, no de una plantilla.
Su web mostraba 10 de sus 424 productos, y para pedir había que escribir uno por uno. La tienda nueva tiene el catálogo entero, con carrito, y el pedido le llega armado por WhatsApp.
Lo que podía llevarles un presupuesto pesado. Ahora se arma en tres pasos, con el costo calculado solo y el PDF listo para mandar.
Cotizar, facturar con ARCA, cobrar, comprar y repartir las tareas del equipo. La empresa entera trabaja sobre un solo sistema.
Con lo que nos contaste, te llamamos y te decimos qué encontramos, qué arreglaríamos primero y qué no vale la pena tocar. Si hay algo para hacer, te mandamos una propuesta por escrito, con el precio. Si no, te lo decimos.
Gratis y sin compromiso, a la hora que elijas.
Lo que cuesta cada paso te lo decimos antes de empezarlo, nunca después.
Tres minutos.
Después decidís vos.
No hay respuestas correctas y "a ojo" vale. Lo que cargues lo vemos solo nosotros, y si al final no te sirve, no pasa nada.
Lo que contás queda entre nosotros. Si preferís el formulario, .
En las próximas 24 horas te llamamos, a la hora que elegiste, para charlar entre quince y treinta minutos sobre lo que nos contaste. Si preferís adelantarte, escribinos.